Las catedrales góticas

3 comentarios:

Publicado por José dijo...

Las catedrales son la expresión más majestuosa de la sociedad medieval que impregnó de belleza a la Cristiandad. Ellas son un exponente de espiritualidad elevándose hacia el cielo como plegarias, pero también son una maravilla del arte arquitectónico de los que no hay antecedentes. Las pirámides son de una simplicidad casi infantil: una pila de piedras - una estructura tan básica como estable. Los templos griegos son poco más que galpones: techos colocados sobre columnas. Aún el Coliseo, impresionante como es, más ancho que alto. Pero las catedrales góticas son más altas que anchas, y sus altas torres son un verdadero encaje de piedra. No hay en el mundo antiguo una estructura tan ambiciosa como la Santa Capilla de Paris, con sus altas paredes de vidrio desafiando la gravedad, ni como tantos otros exponentes de la arquitectura gótica.
“Los cielos relatan la gloria de Dios. Las catedrales agregan a ello la gloria de los hombres. Ofrecen a todos los hombres un espectáculo espléndido, reconfortante, exaltador”.
“Los góticos han amontonado piedra sobre piedra, cada vez más alto, no como los gigantes para atacar a Dios, sino para aproximarse a Él”
“El arte era para ellos (los góticos) una de las alas del amor. La religión era la otra”
Su grandeza, al tiempo que suscita nuestra admiración más rendida, no deja de apabullarnos. «¡No somos más que despojos!», exclamó Rodin, deslumbrado por el esplendor de la catedral de Chartres.
“Leo Moulin –dice Vittorio Messori - me habla de aquella Edad Media que ha estudiado desde siempre: «¡Aquella vergonzosa mentira de los "siglos oscuros", por estar inspirados en la fe del Evangelio! ¿Por qué, entonces, todo lo que nos queda de aquellos tiempos es de una belleza y sabiduría tan fascinantes?
http://www.visitaturistica.com/historiamoderna066_cristiandad09.htm

José Antonio Palomo dijo...

Gracias, José, por estos extensos e interesantes apuntes en los que dejas constancia de tus conocimientos sobre el Arte y la arquitectura.
Estoy de acuerdo contigo: la Edad Media seguramente no fue más oscura que cualquier otro tiempo de la Humanidad.
No obstante, lo abigarrado (lo barroco, si quieres) del gótico es excesivo. En mi modesta opinión, y para mi gusto, el románico es más cierto, más humano, menos pretensión, menos ambición,... un recogido encuentro. El interior románico nos retrotae incluso a las cavernas donde la primera humanidad pintó... ¿qué? ¿Su Dios? ¿Sus miedos? ¿Sus esperanzas?
Hemos construido y creado siempre bajo el impulso de la aproximación a Dios. Pero tal vez hoy sólo construimos para nosotros, para nuestro tiempo. Es cierto: los edificios más elevados se están levantando hoy, pero ¿con qué propósito, animados por qué inspiración?

Anónimo dijo...

LA CATEDRAL es una de las maravillas del arte arquitectónico.
Poned a las gentes a la vista de las pirámides de Egipto, y os dirán: “Por aquí ha pasado una civilización grandiosa y bárbara.” Ponedla a la vista de las estatuas griegas y de los templos griegos, y os dirán: “Por aquí ha pasado una civilización graciosa, efímera y brillante.” Ponedlas a la vista de un monumento romano, y os dirán: “Por aquí ha pasado un gran pueblo.” Ponedlas a la vista de una catedral, y al ver tanta majestad unida a tanta belleza, tanta grandeza unida a tanto gusto, tanta gracia junta con una hermosura tan peregrina, tan severa unidad en una tan rica variedad, tanta mesura junta con tanto atrevimiento, tanta morbidez en las piedras y tanta suavidad en sus contornos, y tan pasmosa armonía entre el silencio y la luz las sombras y los colores, os dirán: “Por aquí ha pasado el pueblo más grande de la historia y la más portentosa de las civilizaciones humanas; ese pueblo ha debido de tener del egipcio lo grandioso, del griego lo brillante, del romano lo fuerte; y sobre lo fuerte, lo brillante y lo grandioso, algo que vale más que lo grandioso, lo fuerte y lo brillante: lo inmortal y lo perfecto.”
«Soy uno de los últimos testigos de un arte que muere- decía Rodin - El amor que lo inspiró está agotado. Antes de desaparecer yo mismo, quiero por lo menos haber dicho mi admiración por ellas; quiero pagarles mi deuda de gratitud, yo que les debo tanta felicidad. Quiero celebrar esas piedras tan tiernamente convertidas en obras maestras por humildes y sabios artesanos; esas molduras admirablemente modeladas como labios de mujer; esas moradas de bellas sombras, donde la dulzura dormita en medio de la fuerza; esas nervaduras finas y potentes que se elevan hacia la bóveda y se inclinan al encuentro de una flor; esos rosetones de vitrales cuya pompa ha sido tomada del sol poniente o del alba».
«Para comprender esas líneas tiernamente modeladas, perseguidas y acariciadas, hay que tener la suerte de estar enamorado».
http://www.visitaturistica.com/historiamoderna066_cristiandad09.htm